El poder de los datos para luchar contra el racismo

El acceso y recopilación de datos de la ciudadanía es clave para una buena política municipal. De hecho, desde movimientos antirracistas creen que recogiendo datos desglosados por raza y etnia se visibilizarán ciertas discriminaciones que sufre la población racializada. ¿Por qué no se conocen, entonces, estos datos? ¿Dónde está el problema? La recopilación de datos personales sensibles puede comportar un riesgo añadido sobre el cual debatimos y reflexionamos en el marco de la Smart City Week de Barcelona.

Sin datos, conocer la realidad social es muy difícil. Es más complicado segmentar, localizar injusticias o conocer los motivos por los que se producen ciertas acciones, Y principalmente, es más difícil denunciar las discriminaciones que persisten en nuestras sociedades. El conocimiento de la realidad es, por tanto, fundamental para cualquier causa social, pero en España sigue siendo un complicado reto.

Opacidad en los datos

En este sentido y con el objetivo de señalar causas y consecuencias de trabajar con datos personales, desde Espai Societat Oberta impulsamos un diálogo en el marco de la Smart City Week llamado “El poder de los datos para luchar contra el racismo”. Contamos con tres personas expertas de primer nivel como son Thais Ruiz de Alda (directora de DigitalFems), Youssef M.Ouled, periodista e investigador sobre las consecuencias del racismo y Dani de Torres (director de la Red Española de Ciudades Interculturales (RECI).

Los algoritmos siguen siendo algo opaco y resulta complicado saber con certeza con qué criterios operan. ¿Quién los diseña y con qué datos? Estas son las dos grandes dudas que surgen cuando pensamos en el trato que tienen de nuestros datos grandes plataformas tecnológicas como Facebook, Google, Amazon o Telecom. Para que el uso de los datos personales sea efectivo y cumpla con un código de buenas prácticas debemos impulsar medidas de protección del usuario como la anonimización. “Nos hacen falta expertos que ayuden a tratar y entender los datos para impulsar medidas de protección del usuario y, a su vez, que una parte de la sociedad civil fomente este debate” concluyó Ruiz de Alda.

España es un país con comunidades racialmente diversas, aunque la recogida de datos sobre ellas no lo exprese así. Según Youssef M.Ouled, “Examinando datos podemos analizar consecuencias apoyándonos en información y estadísticas, reconociendo la diversidad de sus habitantes”. Si tenemos datos objetivos podemos abordar la cuestión con políticas públicas y generar cambios donde otras políticas generan o refuerzan desigualdad y discriminación.

Datos y cuerpos policiales

Un ejemplo claro de los retos que comporta esta situación son las identificaciones por perfil racial. Muchas identificaciones se originan con un sesgo racista, pero este hecho no se puede justificar con datos porque no se recogen. “Es absurdo denunciar el racismo cuando en España no hay negros”, argumentó M.Ouled. La falta de compromiso de algunas administraciones y los ejemplos históricos donde esta recogida de datos se ha utilizado con fines casi genocidas, como en el caso del pueblo gitano, resaltan la necesidad de herramientas eficientes.

Ouled también comentó el caso de iniciativas policiales para mejorar estas prácticas, impulsadas desde gobiernos conservadores o de izquierdas, y de cómo se habían generado confrontaciones internas. Fundamentalmente, la recogida de datos que demandan las organizaciones deben servir para corregir sesgos racistas y para impulsar políticas para paliar dichas discriminaciones.

¿Información es poder?

España es uno de los países con menos información sobre discriminación. Es muy complicado saber si se está generando o avanzando en una mayor igualdad de derechos reales sin tener datos sobre ello, expone Dani de Torres, director de REDI. En otros países, existen muchos más datos que han originado bondades pero también han derivado en fines terribles. “El hecho de tener datos no garantiza una mejor gestión pero sin datos no puedes defenderte”, expone.

El ejercicio de no querer estigmatizar por no preguntar solo refuerza la desigualdad racial y al final deriva en peores consecuencias. Con la crisis de la COVID hay escenarios en otros territorios en los que se ha recogido información sobre cómo afecta a determinados perfiles pero aquí no lo podemos ni decir, porque no hay una sensibilización al respecto ni una conciencia colectiva sobre estas variables.

Algunos documentos útiles en relación a la captación de datos y las discriminaciones:

  1. Artículo sobre la recopilación de datos oficiales étnico-raciales para medir el racismo: un debate estancado en España que gana fuerza en Europa
  2. Informe Identificación policial por perfil étnico en España sobre experiencias y actitudes en relación con las actuaciones policiales.
  3. Informe Bajo Sospecha: El Impacto Humano de los Controles Policiales Discriminatorios de la Open Society Foundations y Rights International Spain (RIS).

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

¿Quieres recibir la agenda de Societat Oberta a tu correo?

Suscríbete