#DFF Identificación biométrica: la lucha contra Aadhaar en la India

Imagen © Towfiqu Barbhuiya de Pexels

El estado del bienestar está evolucionando hacia un entorno más digital. Hoy en día, se ha normalizado el uso de algoritmos y datos biométricos, entre otros sistemas, para la concesión de ayudas de todo tipo. Pese a la modernización de estos sistemas, se han detectado ineficiencias en la adjudicación de estas, hasta el punto que han sido llevadas a juicio en diversos países del mundo.

¿Puede la digitalización cambiar el estado del bienestar?

Pese a que la digitalización de los servicios sociales lleva años llevándose a cabo, no ha sido hasta hace poco que se han publicado errores en la adjudicación de ayudas a la población que más lo necesita. 

Desde el Digital Freedom Fund se han organizado una serie de jornadas divididas en diferentes encuentros online bajo el título Taking Digital Welfare Systems to Court. En el ciclo se están debatiendo varios ejemplos de litigios en diferentes partes del mundo. Con ello se pretenden exponer las consecuencias negativas de la aplicación de la digitalización en el sistema del bienestar y cómo las organizaciones están luchando para defender los intereses de las personas más afectadas.

La primera de estas sesiones se centraba en el caso de la India y el uso de Aadhaar, un sistema de identificación biométrico, que se solicitaba como requisito indispensable para recibir ayuda alimentaria. En este encuentro, Colin Gonsalves, abogado en la Corte Superior de la India, compartió su lucha por devolver un derecho tan fundamental como es el de la alimentación. El encuentro fue moderado por Malavika Jayaram, directora ejecutiva del Digital Asia Hub de Singapur. 

En el encuentro se relataron cuestiones clave como el acceso de este tipo de tecnologías en la población, las consecuencias de llevar a juicio estas cuestiones y la importancia de la colaboración de diferentes actores para un correcto entendimiento de la situación que padecen las áreas más empobrecidas del país.

¿Datos biométricos necesarios para la concesión de ayudas?

Aadhaar es el sistema biométrico más grande del mundo. Este procedimiento es utilizado en la India para reconocer el iris, la cara y la huella digital de los perceptores de ayudas sociales. En el país habitan entre 500 y 600 millones de personas viviendo con menos de dos euros al día. El gobierno indio, con la intención de reducir el fraude en este tipo de ayudas, decidió implementar este sistema de identificación digital. Este cambio suponía que los receptores de esta ayuda debían llevar, además del carné de raciocinio, un carné con sus datos biométricos.

La mayoría de las personas que recibían esta ayuda desconocían la importancia de que su información estuviera a manos del estado ni los peligros de que esta cayera en manos equivocadas. Por otro lado, estas personas tenían un nivel educativo bajo, con poca accesibilidad a la tecnología y vivían en lugares con poca potencia de electricidad en los centros sociales. Este último punto hacía difícil o imposible poder formalizar la solicitud del carné biométrico y, por lo tanto, obtener alimentos. Hay que sumar a esto, la dificultad para detectar la huella dactilar a ciertas personas, como pueden ser trabajadores del campo y de la construcción, que  debido a las tareas que realizaban en sus puestos de trabajo el sistema no reconocía sus huellas.

¿Sistemas biométricos en tela de juicio?

Pese a que se calcula que el número de personas afectadas por la cancelación de ayudas biométricas es aproximadamente de 100 millones, los medios de comunicación apenas se han hecho eco de esta problemática extendida a nivel nacional. Uno de los casos que sacó a la luz la precariedad de estas personas fue el de una madre del estado de Jharkhand, situado al sureste de la India. Acusó a Aarhaand de matar a su hija ya que el carné biométrico no le funcionaba y, por ello, perdió el derecho a percibir alimentos. El caso salió en numerosos medios de comunicación y el gobierno salió al paso de estas acusaciones declarando que murió por enfermedad y, en ningún caso,  de hambre. El tribunal de justicia calificó el caso como de importancia pública y solicitó al gobierno  nacional explicaciones sobre lo ocurrido.

Colin Gonsalves, junto a su grupo de abogados, presentaron una denuncia similar en el Tribunal Supremo con el objetivo de devolver todos los carnés de raciocinio a todas aquellas personas que los perdieron a causa de la implementación del dispositivo digital (350 millones de habitantes). La resolución fue en favor de aquellos que perdieron sus derechos injustamente.

Gonsalves recalcó la importancia del trabajo de los activistas de su país ya que son las personas que más se movilizaron con los problemas de estas personas. Son las que viajaron a áreas remotas, documentaron la situación y acercaron las áreas rurales a las ciudades. Comentó que se trata de personas que, por lo general, tienen estudios superiores y provienen de áreas empobrecidas, de ahí su deseo de mostrar al mundo qué es lo que sucede. Por otro lado, habló de la importancia de la adaptación de los jueces a estos tiempos tan cambiantes, declarando que estos deben formarse a la misma velocidad que lo hace la presencia de la tecnología en nuestras vidas. Gonsalves también reconoce que los juzgados no son instrumentos de cambio y que, por lo tanto, se deberían utilizar como último recurso. 

Ya está disponible el vídeo de esta primera jornada del ciclo Taking Digital Welfare Systems to Court.

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