#DFF Calculando (erróneamente) ingresos: el crédito universal digitalizado en el Reino Unido

Imagen © Mikhail Nilov (Pexels)

La última charla organizada por la Digital Freedom Fund dentro del ciclo Taking Digital Welfare Systems to Court se centró en la implantación del crédito universal en el Reino Unido. Se trata de un sistema de pago mensual (bimensual en el caso de Escocia) de ayudas sociales activo desde el 2010 y que pretende simplificar el acceso a las ayudas sociales. En este encuentro, intervinieron Carla Clarke como jefa de litigación estratégica en el Child Poverty Action Group y Amos Toh, investigador senior en Human Rights Watch, como moderador.

El crédito universal en el punto de mira

El crédito universal es un sistema de ayudas que únicamente puede solicitarse online. Este hecho ha dificultado el acceso a algunas personas, sobre todo a aquellas que no hacen un uso regular de los ordenadores o de internet. Uno de los inputs que se tienen en cuenta para el cálculo de las ayudas es la cantidad de dinero que cobran las personas, el cual a veces se calcula de forma errónea causando que el algoritmo realice fluctuaciones extremas en los beneficios recibidos por los perceptores. 

El Departamento de Trabajo y Pensiones utiliza la información proporcionada por los empleadores sobre los salarios que cobran los beneficiarios, que es subida en tiempo real, de forma que el sistema de gestión tributario calcula cuánto gana una persona cada mes. No obstante, el programa falla en saber con qué frecuencia estas personas son pagadas, haciendo que se sobrestimen sus ingresos unos meses y se subestimen en otros.

Problemas que van más allá de lo económico

Clarke comentó durante su intervención que no se estaban haciendo frente a los problemas que tenían los solicitantes. Desde su punto de vista, las personas afectadas por el impacto de este algoritmo no se sentaban a hablar con quienes gestionaban el sistema y, por lo tanto, el sistema continúa hoy en día “haciendo de las suyas”. Lo que piden las organizaciones sociales es que se revise el impacto de este sistema mensualmente para evitar situaciones de pobreza con una mejor gestión.

Por ejemplo, en 2017 recibieron la denuncia de una beneficiaria que les notificó una reducción considerable de las ayudas que recibía ya que el sistema consideraba que estaba recibiendo dos salarios. Esto se debía a que estaba recibiendo su sueldo antes de lo habitual. Clarke comentó que este tipo de problemas eran habituales, provocando angustia y trastornos de la salud mental a algunas personas que veían difícil hacer frente a sus pagos. 

Clarke relató la vivencia de una usuaria que intentó quitarse la vida dos veces debido a la impotencia de no poder pagar las deudas que tenía. Explicó también que había padres que debían decidir si trabajar o ingresar el crédito universal con tal de recibir un ingreso estable. Como comentó ella, “se trata de personas reales sufriendo, no de un algoritmo”.

Un problema todavía en vías de solucionarse

La imposibilidad de acceder a la información genera un problema añadido poniendo de manifiesto la complejidad del sistema, lo que hace difícil alcanzar una solución que beneficie al mayor número de personas posible. Para resolver los graves problemas generados en la asignación de ayudas, muchos perceptores lo que han hecho es solicitar a los trabajadores encargados en la gestión del crédito universal que modifiquen manualmente los datos, para así conseguir la ayuda que realmente les toca recibir.

Clarke añadió que se había observado falta de concienciación en lo que se estaba haciendo y de apreciación por el proceso en sí. Desde la experiencia, explicó que las leyes tienen ciertas limitaciones por lo que siempre es mejor dialogar con la administración que llevar este tipo de casos a juicio.

Aquí podéis ver la última de las charlas correspondiente al Taking Digital Welfare Systems to Court.

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