¿Cuáles son las estrategias para una tecnología más decolonizada?

El pasado 3 de mayo organizamos el último de los talleres correspondiente a la línea de trabajo Herramientas para la decolonización de la tecnología. En la sesión Estrategias para una tecnología más decolonizada tratamos de imaginar cómo serían varios aspectos de nuestra relación con la tecnología. Hablamos de cómo crear nuevos conceptos que definan el futuro que queremos vivir y compartir, pero también de resignificar aquellos existentes.

La sesión se centró, además, en estrategias de acompañamiento para que grupos y colectivos de la sociedad civil puedan adoptar perspectivas digitales y antirracistas desde su ámbito de actuación. Para ello, propusimos que:

  • Se deben generar espacios de confianza y cuidados previos al proceso de digitalización. 
  • Hay que asegurar un ambiente en el que compartir dudas, producir un vocabulario común y accesible y generar una sensación de pertenencia.
  • Crear una hoja de ruta e implementarla supone tener una visión a medio o largo plazo que debe revisarse constantemente para obtener una mejora continua.

Por último, quisimos poner sobre la mesa la urgencia del cambio que debe realizarse en la tecnología de hoy en día. Entender el por qué y la importancia del cambio es esencial para que personas con diferentes perfiles se sientan apeladas. Del mismo modo se conseguirá que deseen formar parte de innovadores procesos de diseño de alternativas que puedan servir de paraguas para que más grupos y comunidades colaboren conjuntamente.

Reflexiones finales

Como siempre, al finalizar la exposición de estrategias para una tecnología más decolonizada abrimos un espacio de debate para conocer opiniones y peticiones del público. 

Hubo quien quiso recordar los orígenes de la decolonización, que responden a las luchas de pueblos oprimidos y colonizados y se recordó que no hay que olvidar ni borrar las herramientas y conocimientos adquiridos en esa lucha. Esta petición surgió a raíz de que se habló de las diferentes definiciones que puede tomar el concepto ‘decolonizar’ según a quien se pregunte y qué experiencias haya tenido esa persona.

Por lo que se refiere a la recogida de datos, que siempre es un tema controvertido, se pusieron dos temas sobre la mesa. El primero, que faltan datos relativos a la presencia de mujeres en la esfera digital y decolonial. La falta de representatividad e interseccionalidad, y la brecha de género existente también en este ámbito. 

El segundo, que la recogida de datos (sea masiva o no) nunca afecta por igual a los diferentes colectivos. Hay personas o comunidades que defienden la recogida de datos para demostrar que sufren persecución y racismo, y otras que la rechazan porque consideran que les estigmatiza más todavía. En este sentido surgieron preguntas como:

  • ¿Por qué la palabra no tiene el mismo peso que una estadística o dato?
  • ¿Por qué a veces no creemos las experiencias de los colectivos si no hay datos que las respalden?

Por último, comentar que se habló de la dicotomía que supone que movimientos antirracistas y decoloniales usen las redes sociales para visibilizarse. Por un lado son una plataforma para llegar a miles de personas y hacerles llegar poderosos mensajes. Por el otro, asumir que esas plataformas y canales conllevan riesgos al aceptar las condiciones de uso y la poca transparencia que hay sobre los datos que recolectan. 

Durante el debate final se llegó a la conclusión que hay que tejer puentes entre el mundo digital y los movimientos antirracistas. ¿Tú qué piensas?

Si te interesan estos temas y quieres tomar acción, la próxima cita ya será en las JornadasDAR, que se celebrarán los próximos 26, 27 y 28 de mayo en formato online y presencial en Barcelona y Madrid, respectivamente. ¡Os podéis inscribir aquí

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