Bases de Datos Interseccionales

¿Es una misión imposible recoger datos personales de una forma no discriminatoria? “Si no se refleja en los datos la realidad diversa en la que vivimos puede resultar más difícil todavía trabajar y combatir el racismo y cualquier otra forma de exclusión e intolerancia”. Bajo esta premisa Karlos Castilla, investigador del Institut de Drets Humans de Catalunya (IDHC) abría el conversatorio sobre bases de datos interseccionales que organizamos conjuntamente desde el Espai Societat Oberta el pasado mes de mayo con motivo de la publicación del informe Datos para la identificación de interseccionalidades en el Estado español: ¿una misión imposible hoy?.

En el encuentro participaron también Noemi Fernández, jurista de Federación Asociaciones Gitanas de Cataluña, Youssef M.Ouled, periodista e investigador sobre consecuencias del racismo, Miriam Hatibi, consultora en comunicación y activista antirracista y Nicolás Marugan, subdirector de la Dirección General para la Igualdad y Diversidad Étnico Racial.

¿Qué dice la ley sobre la recogida de datos?

Algunas de las voces que participaron en el debate echaron de menos información en grandes bases de datos o estadísticas importantes respecto a la existencia de datos según raza, religión o color de piel. ¿Por qué pasa esto? “Vimos que no se recogen según qué informaciones para evitar situaciones discriminatorias”, explicaba Castilla, a la vez que recordó que esto perpetúa dichas discriminaciones y reconocería la existencia del racismo institucional y la incapacidad de combatirlo desde las estructuras del estado. En la misma línea, el periodista Youssef M.Ouled advertía que “la respuesta oficial a la recogida de datos no es una respuesta casual, es una forma de no evidenciar el racismo estructural que se da en la sociedad”. 

Según Castilla, la Ley Orgánica de Protección de Datos española esconde un pequeño margen para la recogida de datos si es con fines estadísticos, por lo que existiría cierta contradicción dentro de la propia norma. “Es necesario reformar la ley y que establezca la posibilidad de recoger datos con el consentimiento expreso de las personas sin anticipar que la recolecta de datos vaya a ser discriminatoria por sí misma”, aseguraba el investigador del IDHC. 

“Por suerte el debate sobre la recogida de datos según etnia y raza está cada vez más sobre la mesa, pero es una lástima que no haya consenso y que veamos que se sigue usando esta idea para fines diabólicos” lamentaba Ouled haciendo referencia a los mensajes de partidos de extrema derecha o discriminaciones al pueblo gitano.

¿Cómo debe ser la recogida de datos?

Ouled, durante su intervención, recordó que la recogida de datos debe hacerse sólo con las informaciones estrictamente necesarias para evitar mayores discriminaciones o exposiciones públicas. “Es fundamental tener en cuenta que hay formas de recoger los datos sin exponer informaciones más sensibles como el empadronamientos y los nombres, que podrían comprometer a las personas que den su consentimiento.” En este sentido, Ouled también se preguntó cómo ha afectado la pandemia a las personas negras, gitanas o árabes en España. Una cuestión difícil de resolver si no se tienen los datos desglosados y que, de darse, permitiría saber cuáles son las condiciones en las que viven estas personas. 

Ouled lanzó una petición durante la conversación centrada en quien elige cómo se debe hacer la recogida de datos. “En caso de que el debate se diera entre las administraciones y la sociedad civil es primordial que participen de forma activa las personas que sufren las discriminaciones estructurales y sean ellas las que establezcan los criterios de recogida de datos”, afirmaba. 

Ser invisibles para evitar mayor discriminación

“A los gitanos mayores les da miedo la recogida de datos”, comentaba Noemi Fernández. Este rechazo, según la jurista de la FAGIC, está relacionado con las prácticas policiales que tradicionalmente han señalado a la población gitana y la han relacionado con delitos. “Los abuelos y los gitanos viejos han optado por invisibilizarse y, en general, tenemos miedo porque a día de hoy existe discriminación según en qué barrio vivas o de qué color tengas la piel”, añadía. 

Necesitamos políticas que se ajusten a la realidad actual y que las administraciones reflejen la diversidad, ¿pero estamos preparados para tratar según qué datos?, se preguntaba Fernández. “El antigitanismo sigue estando institucionalizado y no estamos en disposición de crear un censo que incluya estos datos si no sabemos qué uso se le va a dar y que, por tu nombre, señalen”, añadía.

Categorías y seguridad de los datos

Miriam Hatibi, sin embargo, no cree que los datos por si solos generen discriminación sino que la ponen de manifiesto y constatan la evidencia. ¿Quién decide las categorías bajo las cuales se agrupan los datos? se preguntaba la consultora en comunicación y activista antirracista. 

Además, Hatibi puso de manifiesto las dudas sobre los sistemas de custodia de los datos recogidos, destacando que la seguridad es primordial para dar garantías de que su uso será el correcto y no irá en detrimento de los colectivos minorizados. “Son factores de vulnerabilidad que se estarán recogiendo y me preocuparía que según qué datos estuvieran en según qué sitios”, añadió. 

Nicolás Marugan, aseguraba que la apertura del debate sobre la conveniencia de introducir de una manera estructurada una pregunta sobre origen étnico en las estadísticas, estudios y encuestas en España es una de las líneas fundamentales de trabajo de la Dirección General para la Igualdad y Diversidad Étnico Racial desde 2020. Además, afirmaba que este tema es fundamental para combatir el racismo estructural, así como es fundamental que haya espacios de debate como este. Marugan aseguró que en verano de 2020 se reunieron con el INE y la dirección de la agencia protección de datos y “ninguno de los organismos planteó demasiados problemas a nivel jurídico para la recogida de datos”. A lo que Castilla respondió: “Es buena noticia saber eso, pues las respuestas oficiales que recibimos al solicitar información para la elaboración del Diagnóstico iban justo en el sentido contrario“.

Lo que hay que tener claro es para qué queremos estos datos y se le debe exigir al Estado qué uso va a hacer de ellos y cómo los va a custodiar. “Nos hemos reunido con más de 50 organizaciones y hemos elaborado un documento muy completo que ha ido recibiendo aportaciones de la sociedad civil, en el cual nos planteamos qué pregunta debe plantearse en la recogida de datos. Después se iniciaría el debate si se considera conveniente por las personas de los grupos poblacionales y étnicos representativos con los que nos estamos reuniendo en qué estadísticas deberían constar los datos recogidos”, explicaba Marugan.

Reflexiones finales

“Es importante ver quienes estamos pidiendo los datos, es una demanda que se hace desde colectivos antirracistas y personas que sufren el racismo estructural” – Youssef M.Ouled

“A mi las etiquetas me parecen necesarias cuando te condicionan la vida” – Miriam Hatibi

“España no solamente es blanca y la diversidad debe ser un elemento troncal y sin datos es imposible combatir el racismo estructural. Respeto la falta de confianza en el Estado, pero a veces no somos tan prudentes con las redes sociales y los datos que damos” – Nicolás Marugan

“No estoy en contra de la recogida de datos pero me da miedo cómo se vayan a tratar” – Noemi Fernández

«Sabemos que es una cuestión un tanto controvertida, pero si no se dan los debates y análisis necesarios, nunca se avanzará con solidez ni se dará la oportunidad de combatir la desigualdad y la discriminación con herramientas distintas a las que se han tenido en las últimas décadas» – Karlos Castilla

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